El deducible es la parte del daño que pagas tú antes de que la aseguradora ponga el resto. Es el concepto que más confusión genera y el que más dinero mueve en una póliza.
Un ejemplo con números
Tu auto vale 350,000 pesos y tu póliza tiene 5% de deducible en daños materiales.
Chocas y la reparación cuesta 60,000 pesos.
- Tú pagas: 350,000 × 5% = 17,500 pesos
- La aseguradora paga: 42,500 pesos
Si el daño hubiera sido de 12,000 pesos, lo habrías pagado completo tú — porque está por debajo del deducible. Por eso no conviene reportar raspones menores: pagas igual y además afectas tu historial.
Por qué existe
Sin deducible, la aseguradora recibiría miles de reclamaciones pequeñas y el costo administrativo haría impagable el seguro para todos. El deducible filtra lo chico para que el seguro sirva de verdad en lo grande.
La palanca que puedes mover
Es una balanza sencilla:
- Deducible más alto → prima anual más baja, pero más dinero de tu bolsa el día del siniestro.
- Deducible más bajo → prima anual más alta, pero menos golpe cuando pasa algo.
La pregunta útil no es cuál sale más barato al año. Es: si mañana chocas, ¿cuánto puedes pagar sin descomponer tu mes? Ese número es tu deducible.
Ojo con estos detalles
- En gastos médicos mayores existen dos conceptos distintos: el deducible (una cantidad fija por evento) y el coaseguro (un porcentaje del resto, normalmente con tope). Los dos suman.
- En auto, el deducible de robo total suele ser mayor que el de daños materiales. Revisa ambos.
- En hogar, algunas coberturas tienen deducible y otras no. No asumas que es uno solo.
La trampa del precio bajo
Cuando una cotización se ve sospechosamente barata, casi siempre es por una de tres razones: deducible más alto, suma asegurada más baja, o coberturas recortadas. Ninguna de las tres es mala en sí — pero tienes que saber cuál te tocó.
Si tienes tu póliza a la mano, dime qué deducibles trae y te digo si están donde deberían.